viernes, 26 de junio de 2009

Navidad Tropical

Me ha tocado escuchar gente que cuenta recuerdos maravillosos de su vida en los años sesentas. Fueron años de rebeldia, de drogas y de liberación. Lo que más recuerda mi padre de aquella época es la llegada del hombre a la Luna y según el, el asesinato de Kennedy. Mi padre nació en 1960. Cuentan algunos de su edad que recuerdan muy bien aquella famosa nevada en la ciudad de México por ahi del 67, no estoy muy seguro de esta fecha. Esa maldita nevada cuyo regreso a mi ciudad natal siempre esperé en mi infancia y que ahora me he hecho a la idea de que nunca vendrá.
Los que nacimos en la región tropical poco familiarizados estamos con ese tipo de cambios tan drásticos en el estado de tiempo. Tenemos época de lluvias, calorcito en primavera y nos conformamos con cualquier suetercito durante el invierno. Nunca se nota una diferencia radical en las estaciones del año. Y aqui vienen mis reflexiones.

¿Por qué demonios decoramos nuestras casas época invernal con nieve y renos? No concebimos el invierno sin el pinito decorado y el Rodolfo de palitos en el jardín. Yo en la chingada vida he hecho un muñeco de nieve (y aqui van a salir mis lectores que pasaban sus vacaciones en Aspen o en Suiza a decir que si no los hacía era por que no quería), ni he visto un reno, ni tengo chimenea. A mi me causaba conflicto esto último -¿Y por donde va a entrar Santa si no tenemos chimenea?- preguntaba. Según mis padres para eso dejaban una ventana abierta. Valía la pena dormir con la casa llena de moscos para que el árbol navideño amaneciera con regalos.

Esa visión del invierno nevado, blanco, con renos pastando en nuestros jardines es la idea más absurda en nuestra realidad tropical. Aqui el invierno es un pinche nombre a los meses donde de repente se siente el friito. No hay mayor diferencia.

A mi me lateria ver un Santa Clos con Alushes o Chaneques de ayudantes. Que anduviera sin camisa y que fuera moreno y con huaraches. Saber que vive en Acapulco y que su transporte es una Chinampa voladora jalada por cacomixtles. Que en vez de muñecos de nieve tuvieramos unas muñecas de arena pechugonas con la cara de algun pariente o amigo, como cuando nos enterramos en la arena. Que Santa entrara a dejar los regalos por el chacuaco y los dejara debajo de la "Palmita navideña". Que los niños pusieran ahí su huarache en vez de una botita y le dejaran un buen mezcal y chapulines en vez de lechita y galletas. A lo mejor eso sería más familiar. Pero no, nos es menos ajeno un trineo que una chinampa, un duende que un alushe.

Tal vez si los paises poderosos estuvieran en el trópico las cosas así serían. Pero pobres de los niños de los paises del norte, vivirían esperando el invierno en que no nevará en la ciudad.

Nos vemos luego

martes, 23 de junio de 2009

Buenas escuelas

A Lore y Gabo, quienes me inspiraron a escribir esto...

Conozco mucha gente que se jacta de haber estudiado siempre en buenas escuelas. Yo no se como se las arreglan instituciones de tanto renombre para tener como egresados a gente tan tonta e inculta. Y es que el ser un buen estudiante, una persona inteligente o educada no se traduce en que se fue a una de esas "buenas escuelas". Para eso ni siquiera se necesitaba ir a la escuela.

Paseando por las ciudades uno se encuentra con letreros de los colegios de la zona; Colegio Brookfield, Coninental School, Williams, London, Oxford, Instituto Inglés Mexicano, etcítira dirían ellos con acento británico ¿Como no?
Sus lemas son lo mejor; "Formando los líderes del futuro". Aunque ninguna se afana de haber formado a los líderes del presente. "Excelencia y calidad educativa" Seguramente al mejor precio. Para adornar ponen a jovenes sonrientes de varios colores para que no crean que ahí solo aceptan güeros, sino también a morenos de clase media alta.

La filosofía de muchos padres es la de que la mejor escuela es la que queda más cerca. Gabo, un amigo mio, me contaba que para su mala fortuna el Lancaster era la que cumplía esa característica. Le preguntaban para entrar ¿O sea que de plano no tiene usted ni un abuelito inglés? Son poca madre esas escuelas que fundan los inmigrantes para que sus hijos se conozcan y se reproduzcan entre ellos. No vaya a llegar un día la nena a decirles a los padres que se piensa casar con uno de los aborígenes. Y para ejemplos: El liceo francés, el mexicano-japones...Y cuando logra colarse un nativo entre ellos siente que lo ungieron con el aceite del árbol más sagrado del Libano. Ya es un ser distinto; lo mandan de viaje, habla otro idioma. Se nota que va a buenas escuelas.

Mi padre es el Benjamín de su familia. Sus carnales mayores (de quienes siempre debe seguir uno los consejos) le decían que me metiera al Continental, por que era bilingüe. Ahi me tienen, examenes de conocimiento para entrar a "prepri".
-¿Que color es este?
-Rojo
-¿Que es esta figura?
-triángulo
-¿Como cuanto gana tu papi?

No entré al continental, pero me dieron un certificado de que me quedé en lista de espera, supongo que lo anexaré a mi curriculum.

Los vecinos (gente sabia también para dar consejos) le decían a mis padres que me metieran al Inglés Mexicano, bilingüe. Ahí no hacen examen de admisión. Nada mas es cuestión de llegar con la fe de bautismo, foto familiar, certificado de que los padres están casados por la iglesia y una carta de los padres donde se comprometen a no ir de chanclas y gorra a dejar a los niños a la escuela. Tampoco me admitieron.

Toda mi primaria y secundaria las pasé en escuelas con menos caché. Colegio Aztlán, Colegio Uxmal, Colegio Tlahuilcalli. A la que más cariño le tengo es al Uxmal. Ya saben, grupos reducidos. Pus si, por que no había de otra. Recuerdo que a veces improvisaban los cursos "Ciencias naturales para quinto y sexto" Ni así juntábamos quince.
La secundaria la hice en el Instituto Oxford de Morelos. Malísima. Pero ahí hice buenos amigos y me enamoré por vez primera. Nada más que reportar.

Cuando me gradué de la prepa, en la ceremonia se tocó el himno nacional del Reino Unido. Esas cosas a mi me enojan. Mi prepa se llamaba Centro Universitario Anglo Mexicano. Supongo que era Anglo por que daban una hora de inglés diaria. La daba una maestra veracruzana que estudió en interlingua o en harmon hall. No puedo quejarme de que la clase no era intercultural, por que aprendí mucho de veracruzanos célebres como Francisco Gavilondo Soler Cri-cri y Agustín Lara. A veces recibíamos de intercambio a gringos muy cultos de Wakulla, Florida de donde también aprendí mucho. Se que existe y que es un pueblo que se enorgullece de tener solamente un semáforo.

Estoy por terminar mi penultimo semestre en la UNAM, la semana pasada recibió el premio Principe de Asturias. Yo creo que, después del Uxmal, ha sido la mejor escuela en la que yo he ido, pero también tiene sus bemoles. Luego les cuento.

Nos vemos luego

viernes, 19 de junio de 2009

La fauna de mi casa

Fauna es una de esas palabras que siempre me han cautivado. Sus letras suenan en mi cabeza con una especie de misticismo y erudición que no puedo explicarme. Si a esto le agregamos que la fauna es una palabra que designa la variedad de vida animal de una cierta región, hemos encontrado el ejemplo perfecto de una cosa bella que tiene un bello nombre.

Vivir en la ciudad de México me hace olvidar a veces que el ser humano comparte el mundo con otras especies. Pasar una tarde en mi casa de Cuernavaca, húmeda y llena de poesía, me ha hecho recordarlo. Al llegar noté que había periódicos en el suelo con caquitas de golondrina. Le hice notar a mi madre la situación. Me dijo que la señora Angela les había tirado un nido y que en venganza se habían mudado a la sala.
-Este es el último año que les doy permiso- dijo mi madre, aunque en ese momento supimos los dos que eso era falso. Nadie en esta casa tiene el corazón para correr a las pobres golondrinitas. Acaso la señora Angela. Después agregó: -No me molesta que aniden en la sala, pero ojala tuvieran la decencia de salirse a cagar al jardín.-

Durante la hora de la comida se empezó a escuchar un chilladero de golondrinas que llamó mi atención. Mi madre dijo que se ponían así cuando Chabela, la gata, andaba cerca. Efectivamente ahí estaba la gata subida en una bardita volteando a ver al nido y lamiéndose los bigotes. Me sorprendió la precisión de la observación de mi madre en esto del comportamiento animal.

Al poco rato llegan Melquiades el gato, y Vaina de Chicharos, la perra, con una cabeza de rata de campo descuartizada. Empieza a llover y se escuchan los grillos y las ranas que cantan para que no escuchemos los murmullos de las almas en pena, dice Juan Rulfo. Cuando escampa brillan algunas luciernagas. Me entristece recordar que National Geographic ha dado datos de la disminución en el mundo de estos animales. En la noche salen las arañas y los pinacates. Antes de acostumbrarse a la fauna de esta casa uno no dormía hasta que no les metía un buen chanclazo, ahora sabemos donde viven, que comen y a que horas salen de sus escondites. En la obscuridad moran los tlacuaches. No es dificil verlos si uno se lo propone.

Al escribir esto, veo en una tabla de mi ventana un panal de avispas abandonado. Veo su geometría y su estabilidad, su natural belleza. Una forma de vida tan extraño, tan cotidiano.
¿Estaremos solos en el Universo? Yo no, yo me sorprendo de ver las tan variadas formas de vida de este planeta, de este jardín, de esta casa.

Mañana regresaré a la ciudad, por fortuna en villa olímpica hay gatos, perros, ardillas y palomas.
Lo malo de la fauna de la ciudad es que si no tiene dueño, entonces es una plaga. En temporada de lluvias hay un montón de mosquitos. No pueden cenar silenciosamente y sin sacar ronchas. Ni modo, me llevaré de esta casa uno de esos quemadores de plaquitas de Raid. Cuando se trata de dormir y de comer, lo que menos importa es la convivencia y el respeto por las otras especies.

Nos vemos luego