domingo, 19 de abril de 2009

Ahi viene la playa!

Señoras y señores, regresan para este periodo vacacional las populacheras playas de Villa Olímpica. Y de seguro va a decir, lectora, lector queridos, que a mi que demonios me importa la aparición de las dichosas playas chilangas. Bueno, a espaldas de mi edificio se encuentra el Deportivo Villa Olímpica que es donde se coloca una de las playas de Semana Santa. Espera el gobierno de Marcelito que un millón de personas visiten las playas durante el periodo vacacional y se invertirán entre 12 y 15 millones de pesos (no 12 pesos sino 12 millones) en armarlas y mantenerlas.
Como muchos de ustedes sabrán, yo me dedico al estudio de las leyes matemáticas en las que diosito galanazo cifró este Universo. Muchas veces busco cualquier excusa para bajar del mundo de las ideas y volver a la suave realidad. En mis tardes de esas, una de las cosas mas divertidas era asomarme a la playa de aquí atrás.
Me encantaba escuchar a la señora del micrófono pronunciar frases como;
-“Niños; las hamacas son para que se suba uno, no para que se suban veinte” –
Y yo me atacaba de la risa imaginándome a todo el batallón Jaramillo meciéndose re duro en la hamaca hasta que se zafara.

O también decía mas tempranón; “Se portaron muy bien, díganles a sus papás que los traigan mañana. ¡Niño! Ya te habías salido de la alberca, ya les toca a los del horario de las diez y media”. Por que las mentadas playas empiezan con su alegre escándalo desde las ocho de la mañana y pues tristemente no se puede quedar uno ahí todo el día.

Una de las que más me gustaron fue la de despedida: “Favor de salir ordenadamente. Me acaban de informar que se taparon las regaderas, ya se bañan llegando a su casa”. Y la pobre señora que ya se quería llevar a los chamacos bañados pa nomás llegar a darles de cenar y dormirlos, se los tuvo que llevar con los calzones todos llenos de arena en el pesero o el metro. Como me acuerdo de que me quejaba yo cuando salíamos con la familia de Puerto Marqués y mi papá nos sacudía las patas con un cepillo bien rasposo para que no llenáramos el coche de arena.

Me encanta esta ciudad que se pinta de colores en estas fechas de Semana Santa. Y aun que no faltaran los mamones panistas que hagan estudios de que la arena de las playas tiene más bacterias que el baño de la facultad de Ciencias de la UNAM, la gente irá a disfrutar de esas ocurrencias demagógicas del gobierno capitalino. Además ¿Cuántos aparte de Mahoma pueden darse el lujo de decir no que van a la playa, sino que la playa va a ellos?

Ya me voy al cine.

Nos vemos luego.

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